Seis partes.
Una historia,
que te pertenece.
Un Relicario no es un medallón. Es una arquitectura — cada elemento tiene un nombre, una función, un origen.
Seis principios. Sin compromiso.
Plata de ley 925.
Nada menos.
92,5% de plata pura, 7,5% de cobre para dureza y forma. Cada pieza se funde, se pule y se graba en México — a mano. Lo que no es perfecto es parte de la historia.
En 5 pasos a tu pieza única.
Activación significa: integramos con cuidado tu material personal (pelo, cenizas, fragmento simbólico) en el Relicario. La pieza se vuelve única e irreproducible.
Tus materiales se tratan de forma confidencial y se utilizan exclusivamente para tu pieza. Nada se fotografía, almacena ni comparte. Después de la integración los elementos están sellados en resina y solo son visibles para ti.
LUCECITA
La pequeña luz que te acompaña.
Cada medallón TANA viene acompañado de una Lucecita: una pequeña luz unida a él de forma inseparable. Unida por el hilo rojo, se mueve suavemente junto al medallón y recuerda lo que llevamos con nosotros conscientemente. La Lucecita puede llevarse junto al medallón, tener su lugar en una cadena propia o formar parte de un look en un aro cerrado. Fabricada en plata de ley 925 y con circonitas, mide 5 mm: pequeña en tamaño, pero llena de significado.
Incluida con cada medallón, sin coste adicional.